
«Con lo que te conformas: eso eres».
Janis Joplin.
«Si te quieres divertir, ven conmigo y ya verás: tengo un juego para ti. Yo sé que te gustará. Es un aro de color, que se llama Hula-Hoop.Mira qué bien lo pasarás con el aro de color…».
El mío era violeta —supongo que ya era un poco mística a los siete— y tan enorme que las manos casi no me alcanzaban para sujetarlo. Probé a juntar los pies y menear las caderas tipo batidora. Al suelo. Conseguí colocármelo en la cintura estirando el cuello hacia atrás. Desastre. «¡Matada!»—coreaban mis primos airosos en sus colores.
Les miré desafiante. Trepé a un árbol, estiré las piernas dentro del aro y conseguí balancearme en la rama exactamente tres segundos.
Ahí supe que era experimentadora.
Aprendamos de Dora (la exploradora)
Experimentar es explorar la realidad desde otro ángulo; probar algo nuevo —al menos para uno— con vistas a posibles perfeccionamientos o ulteriores aplicaciones. Es curiosear en vidas alternativas sin arriesgar demasiado: te hace ver cosas que creías imposibles para ti.

Experimenta más: te volverás antifrágil, como dice Taleb, en cuerpo, mente y seguramente, bolsillo, como hacen Dora o el Dr. House. ¿Qué puedes apropiarte del método del excéntrico médico televisivo? House resuelve sus puzles diagnósticos experimentando; examina rápido al paciente, consulta un poco con su equipo y actúa. Prueba algo, quizás insensato: la clave está en que avanza. Observa qué ocurre, corrige el rumbo y vuelve a experimentar. Aunque casi mate al paciente, sigue probando cosas hasta que le cura.
Sin apegarse aun resultado concreto. Sin miedo. Arriesgando. Buscando sólo aprender de lo que ocurra. Por eso puede avanzar: no le paraliza el exceso de análisis ni se culpabiliza por los errores cometidos.
Además, House sabe que la primera conclusión extraída va a ser incorrecta. Que habrá una segunda vuelta de la que saldrá una segunda versión y una tercera, cada vez con más datos.
Tu vida necesita mayores dosis de creatividad: salpiméntala con más aventura, adórnala con experiencias nuevas —buenas o malas es un juicio de tu mente a posteriori y debatible— que te ayuden a descubrir quién eres y, sobre todo quién podrías ser.
A modo de inspiración
Haz ayuno intermitente: una vez por semana o elige tu ventana diaria.
No hables mal de nadie durante un mes.
No te justifiques ni des explicaciones: prueba una semana.
Reconecta —con precaución—con alguien del pasado.
Haz algo propio de un tipo de personalidad que no sea la tuya.
Corta con el azúcar y las inyecciones de dopamina.
Asiste a una conferencia que te parezca aburrida.
Enfócate obsesivamente en un área de tu vida.
¿Cuál ha sido el experimento que más ha mejorado tu vida? Cuéntalo. Regálaselo a otr@.
Ten la valentía de cambiar: tu esencia no lo hará.
EN EL SILLÓN BLANCO
Húndete entre sus dos grandes orejas: es hora de curiosear.
Cambia sin cambiar. Sé camaleónic@
LA INMENSIDAD
Abre la puerta a expandir tu mente.
Cuestiónate tu sistema mental para amar sin perder autenticidad.
¿JUEGAS A LA SINESTESIA?
Salta entre sentidos.
Adéntrate en mundos que no existen: tu ojo los crea. Entra a jugar con David.
Y recuerda: yo creo en ti.
Ponte a crear otra vez.
M.
Canaria · Políglota · Intérprete simultánea · Arquitecta de activos
Llevo años estudiando cómo una vida aparentemente dispersa puede convertirse en obra, riqueza y servicio. Eso es lo que exploro aquí cada semana, y lo que ayudo a hacer a otros en mi Cartografía de Activos.




